El propósito primario de nuestras
Celebraciones Evangelísticas es:
hacer Discípulos del Reino de Dios.
El éxito de la Celebración Evangelística no está en relación directa a la cantidad de gente que asiste a las reuniones. Tampoco está en relación directa a la cantidad de gente que toma decisiones públicas. Claro que queremos reunir las multitudes más grandes para proclamarles el Evangelio y esperamos ver grandes números respondiendo al llamado. Sin embargo, de acuerdo al patrón bíblico, el éxito de una Celebración Evangelística está en relación directa a la cantidad de frutos visibles de esa Celebración que, tiempo más tarde, funcionan como fieles discípulos de Jesucristo en la comunión de una iglesia local.
Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:16-20
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